lunes, 11 de abril de 2011

Praga. Día 1.

Bueno, empecemos el relato de lo acontecido aquellos días (juas, me falta sacar la pluma y que el rasgar de su escritura haga tintinear la llama de un candil)

Resulta que llegamos a Praga sobre las 4 más o menos, y nos fuimos directamente hacia el hotel que teníamos reservado, del cual ya comentaré más adelante.

Directamente decidimos ir a visitar cosas, ya que el tiempo era poco y muchas las cosas que ver.

Lo primero que nos encontramos fue el Museo Nacional Checo, que corona la plaza de Wenceslao. La verdad es que la plaza no parece plaza sino estás en lo alto del museo, ya que bien puede parecer una calle muy ancha y larga. Lo que más nos sorprendió de la plaza es la cantidad de gente que había, y de como podías encontrar millares de tiendas en su recorrido.


Una vez llegado hasta abajo del todo de la plaza continuamos, girando a mano derecha, hasta llegar a la torre de la pólvora, que si bien tiene ese nombre porque fue un almacén de pólvora de la época, esta un poco negra y podría llamarse así por la suciedad que tiene en lo alto. En la puerta había dos soldados (trabajadores vestidos como si fuesen soldados medievales)

Al continuar hacia abajo, gracias al mapa que nos habían dado nuestras compañeras finlandesas, llegamos hasta el maravilloso reloj astronómico de Praga, que no descubriríamos hasta el día siguiente que tuvimos que llegar a verlo justo los 15 días que estaba de reforma.



Después continuamos viendo cosas en este paseo vespertino hasta que llegamos hasta el puente de Carlos. La verdad es que el puente es muy grande, pero desde aquí recomiendo visitarlo o a 1º hora de la mañana o a ultima de la tarde, porque sino no hay manera de pasar con la avalancha de gente que te puedes encontrar.


 Dicen que las estatuas por las noches bajan de sus pedestales y se ponen a charlar de los temas de Dios, y la verdad, si hacen esto pueden llegar a formar un follón interesante, porque hay tropecientas estatuas diferentes, pero todas de motivos religiosos (bueno todas todas creo que no, porque vi algún caballero y cosas de esas).


Una vez acabado los más de 500 metros de puente, decidimos volver hacia el hotel, que ya habíamos andado mucho, no sin antes volver a pasar por las calles del centro de Praga y haber realizado alguna foto a los maravillosos monumentos del centro.

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