viernes, 30 de diciembre de 2011

De comidas y camareros

Lo a gusto que se queda uno cuando come manjares como un rey.

Pero lo realmente a gusto que se queda uno cuando lo hace en buena compañía. Y resulta que ayer me tocó por partida doble.

Lo que disfruté al poder compartir una buena mesa con gente que veo realmente poco (por uno u otro motivo), como nuestro querido amigo Afra, al cual llevaba, no se cuanto tiempo sin ver y ya había ganas.

Estuve por la mañana comiendo en uno de esos buffet chino que ahora abundan mucho, pero lo que más me llamó la atención fue el amable camarero que nos atendió de primeras, español de pura cepa, que cuando abrió la boca nos soltó un "¿Qué sus pongo?", así, tal cual. Y te quedan ganas de decirle, pues mire, un diccionario para empezar, y después unas botellas de agua.

Después estuve en el carrefour, y otro tanto de lo mismo, con esas cajas tan nuevas que han puesto para que tu pagues lo que compras así de manera automática, que están muy bien (mal porque ahorran puestos de trabajo, pero eso es otro tema), ya que puedes pagar tu mismo, pero que si eres un poco torpe puedes formar una cola apoteósica, que para el caso es lo que pasó.

Y qué tienen que ver estas 3 cosas entre sí, pues nada, pero yo las mezclo por que me da la real gana.

Volviendo al principio, a lo de la comida en buena compañía, debería estar obligado por ley a hacerlo así, ya que no hay nada que pueda superar (bueno, sí que lo hay, pero es ya meternos en otros berenjenales) a una buena conversación con un buen plato de comida por delante, recordando los viejos y los futuros tiempos, así sin ton ni son.

Para finalizar, señores, mucho cuidado con las fiestas de mañana, que pueden ser muy peligrosas!

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